Suena
la campana. Dos tercios de 1º de ESO ocupan el patio y entonan una
melodía clásica: “Por este pan, por este don…” A ritmo de
juegos, dinámicas y reflexiones, afrontan su primera marcha.
Descubren que el campo existe incluso fuera de la tele. Se
familiarizan con una bandera extraña (“banderín” se llama) y
con una casita de madera (”humilladero”) desde donde la Virgen
acompaña cada uno de sus pasos. Y al cabo de dos años asisten
encantados a la primera toma de pañoleta en la primera acampada de
sus vidas.
Suenan
muchas campanas. El “Por este pan” se versiona de mil maneras
diferentes: se rapea, se rumbea… Los juegos ceden paso a más
reflexiones, pero las reflexiones ceden paso a lo importante: los
ENCUENTROS. Porque si algo es Montañeros, es una oportunidad para
encontrarse con uno mismo, con los demás y con Dios. La Naturaleza
nos despoja sin contemplaciones de las caretas y poses que a veces
adoptamos para ir tirando dentro de las cuatro paredes del colegio, y
nos enseña el secreto de las relaciones profundas, sencillamente
profundas. El arte de reconocer nuestros límites y aceptar ser
levantados por otros, el arte de disfrutar mucho con muy poco, de
hacer silencio y de ser tremendamente ruidosos al estallar nuestra
risa así, simplemente porque estamos vivos y tenemos tanto que
agradecer… El arte de llegar a comprometernos como forma de dar
gratis lo que hemos recibido gratis. Si es que los Montañeros somos
unos artistas…

2 comentarios:
ME ENCANTA!!!!!
¡¡ Tremendamente bonito !! Montañeros es una forma de vida.
Andrea V.D
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