El anterior fin de semana, las personas de bachillerato de confirmación y montañeros pudimos ir al Encuentro Celia Méndez. ¿Muchas personas? ¡No! De Sevilla éramos tan solo 6 personas, pero eso no nos impidió pasar un “finde” genial. Después de un cansado viernes, con ganas ya de salir de los libros, partimos en tren, con otros tres valientes de Sanlúcar, hacia el colegio de Pedregalejo, en Málaga. Llegamos, y lo que más esperábamos todos, ver sobre todo a nuestras queridas Yolanda y Mariví, tanto tiempo con nosotros, ¡cómo las echábamos de menos!

Todo el encuentro giraba en torno a el ARTE, el arte de ser feliz, el arte de ser cristiano, y el arte de ser Spínola. Genial, simplemente genial. Éramos muy pocos, unas 22 personas contando a los monitores, hacía un fantástico tiempo, hubo reencuentros y gente nueva, y muchas, muchas ganas de dar, alegrar, y vivir. Después de muchos abrazos, besos, y “me alegro de verte” pasamos una velada estupenda, cantando con el “singstar”, bailando y riendo.

El sábado, aunque algo cansados de la noche, rebosábamos energía, y eso se vio con los distintos talleres con los que pudimos darnos cuenta de nuestras limitaciones, de esos pequeños obstáculos que a veces hacemos montañas, y que, tenemos que plantar nuestra semillita, construir nuestra catedral, algo muy grande, pero que no todo el mundo nos va a aplaudir. Comimos en la playa, y por la tarde... lo mejor, ¡¡¡UN JUEGO DE PRUEBAS POR MÁLAGA!!! Todos los chavales nos dividimos en dos pequeños grupos. Fue impresionante. Si ya de por sí los andaluces somos muy “echaos pa'lante”, si además somos esclavas, ¡imagínate! Corrimos durante una hora entera por toda la ciudad, buscando diferentes pistas, hablando con mucha gente, bailando, haciéndonos fotos... hasta que, habiéndonos saltado la hora de llegada al colegio, nos reencontramos los dos grupos en un parque, y juntos, fuimos todos bailando la conga, el virus de la alegría, corriendo y sonriendo ante la perplejidad y monotonía de muchísimas personas. ¿A que es raro ver que una persona te sonríe sin conocerte? Pues, a mi parecer, ojalá fuese así siempre. Cuando llegamos al colegio de Liborio, los monitores nos recibieron con una gran cara de asombro. La mayoría pudimos observar que se esperaban cansancio, enfados por no haber encontrado las pistas o quizás algo de desgana, pero ¡fue todo lo contrario!

En fin, durante esos dos días y medio pudimos hacer de todo, y lo más importante, fue una gran oportunidad para escapar de los exámenes, encontrarte contigo, y con Dios, que está ahí con nosotros, aunque a veces nos olvidemos, en compañía de tu gente. El último día, tuvimos una misa en la capilla de la comunidad de Pedregalejo. Unas vistas geniales, con todo Málaga a nuestros pies.
Creo que ha sido una experiencia que, por muchos encuentros que se hagan cada año, cada uno es especial y único. Este ha sido el encuentro de la piña, la alegría, y el arte.
Simplemente GRACIAS a todas esas personas que hacen posible una pequeña pausa en nuestra rutina, y nos permiten crecer tanto como personas como en la fe, porque un sábado, o un domingo, puede ser muy distinto con pocas personas, muchas sonrisas, y corazones llenos de fe.
A.V.D 2ºBTO
1 comentarios:
Yo este año no pude ir, pero gracias a ti me has hecho vivir un poco lo que vivisteís. GRACIAS
Publicar un comentario en la entrada